ROBERTO SEPULVEDA HANKA
1395658
AULA 220
TURNO MATUTINO
GRUPO 013
ESTE BLOG ESTA DEDICADO PARA LA CLASE DE ARTES DE TERCER SEMESTRE DE LA CARRERA DE DERECHO EN LA UANL
PODREMOS ENCONTRAR UNA CANTIDAD VARIADA DE ARTES, COMO VIDEOS DE PELICULAS, VIDEOS DE GUITARRISTAS, ESCULTURAS FAMOSAS, PINTURAS FAMOSOSAS, LITERATURA CORRIENTES LITERARIAS, DANZA, INSTRUMENTOS MUSICALES, POEMAS ETC.
jueves, 27 de noviembre de 2008
MANA

La historia de Maná comienza a mediados de los años setenta en Guadalajara, México, gracias a cuatro amigos que se unen para interpretar temas de Led Zeppelin, los Beatles y los Rolling Stones. Estos amigos crearon
un grupo llamado 'The Green Hat Spies', que con el tiempo se convertiría en 'Green Hat' y, finalmente, en 'Sombrero verde', su traducción al castellano.
Como 'Sombrero verde' publicaron dos discos: 'Sombrero verde' y 'A ritmo de rock', con unos resultados bastante pobres en cuanto a ventas. Debido al fracaso del grupo hubo varios cambios en los miembros de la banda, que finalmente quedaría con los siguientes componentes: Fernando Olvera (Fher), Alejandro González (Alex), y los hermanos Juan y Ulises Calleros. A partir de entonces deciden cambiar su nombre artístico por el de 'Maná' y utilizar ritmos más latinos en sus composiciones.
En 1987 publican su primer álbum, titulado 'Maná', con resultados discretos, y en 1989 el segundo, 'Falta amor'.
Sería durante los dos años siguientes cuando Maná se daría a conocer por todo el país, con más de setenta conciertos y varios premios y discos de oro por su trabajo.
En 1992 editan '¿Dónde jugarán los niños?', grabado en unos estudios de Los Angeles. Ulises Calleros se convierte en el manager del grupo y entran César López (Vampiro) e Iván González. El disco se convierte en un superventas, no sólo en México, sino en la mayoría de países de habla hispana.
A finales de 1993, Vampiro e Iván abandonan el grupo, y entra Sergio Vallín, como cuarto miembro de la banda.
En 1995 publican un nuevo disco, 'Cuando los ángeles lloran', que de nuevo se convierte en un éxito internacional.
Dos años después un nuevo disco ve la luz: 'Sueños líquidos'. Es publicado simultáneamente en 26 países, incluida España, donde consiguió el disco de oro en apenas dos meses. Con este disco realizan una gran gira por toda
latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, España y un sin fin de países más.
En 1999 publicaron un nuevo disco, 'MTV Unplugged', para dicha cadena de televisión, y colaboraron con Carlos Santana en su último disco.
En el 2002 sale a la luz su séptimo álbum de estudio, grabado en Los Angeles y titulado Revolución de amor, una mezcla de reggae, funk y alguna pincelada de música afrocubana. El disco cuenta con la colaboración de Rubén Blades y Carlos Santana.
2003 es el momento de Maná Esenciales, donde el grupo resume su música en una colección de discos, Sol, Luna...
ARTES ESCENICAS
Las artes escénicas son el estudio y la práctica de toda forma de expresión capaz de inscribirse en el universo del Teatro, la Danza y la Música; y en el mundo del espectáculo en general.
Llamamos sala de espectáculos a cualquier espacio arquitectónico construido especialmente para realizar en él cualquier tipo de espectáculo en vivo, ya sea teatro (drama), danza, música, etc.
Este espacio, aparte de notables diferencias producidas por los distintos conceptos que del espectáculo se han tenido a lo largo de la historia, mantiene inalterable una cierta disposición de ámbitos dependiendo de la utilización que de ellos se haga. Nos referimos a aquellas zonas que van a albergar los dos elementos esenciales para que el espectáculo se produzca: los actores y el público. Cada uno de dichos elementos, necesita de su propio espacio, delimitado, para desarrollar con la mayor comodidad posible la actividad para la que está destinado.
Llamamos sala de espectáculos a cualquier espacio arquitectónico construido especialmente para realizar en él cualquier tipo de espectáculo en vivo, ya sea teatro (drama), danza, música, etc.
Este espacio, aparte de notables diferencias producidas por los distintos conceptos que del espectáculo se han tenido a lo largo de la historia, mantiene inalterable una cierta disposición de ámbitos dependiendo de la utilización que de ellos se haga. Nos referimos a aquellas zonas que van a albergar los dos elementos esenciales para que el espectáculo se produzca: los actores y el público. Cada uno de dichos elementos, necesita de su propio espacio, delimitado, para desarrollar con la mayor comodidad posible la actividad para la que está destinado.
BELLAS ARTES
Bellas Artes se denomina a aquellas que tienen por finalidad expresar la belleza; históricamente las principales son: la arquitectura, la escultura, la pintura y la música.
División clásica
Las artes son un fenómeno social, un medio de comunicación, una necesidad del hombre de expresarse y comunicarse mediante formas, colores, sonidos y movimientos, el arte es un producto o acto creativo. Los griegos antiguos dividían las artes en superiores y menores, siendo las artes superiores aquellas que permitían gozar las obras por medio de los sentidos superiores, vista y oído, con los que no hace falta entrar en contacto físico con el objeto observado. Las Bellas Artes eran seis: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza. La declamación incluye la poesía, y con la música se incluye el teatro. Esa es la razón por la que el cine es llamado a menudo hoy, el séptimo Arte.
Las artes menores, según ello, serían las que impresionan a los sentidos menores, gusto, olfato y tacto, con los que es necesario entrar en contacto con el objeto: gastronomía, perfumería y algo que podríamos llamar cariciería, nombre que si bien suena un poco raro, se manifestaría en la sensación experimentada por toda persona en el momento de tocar un objeto con una superficie especialmente agradable.
Arquitectura
* Arte o ciencia de proyectar y construir edificios perdurables en el tiempo que cumplan una función y provoquen placer estético.
* Arte y ciencia de diseñar construcciones.
* Arquitectura es el arte de crear espacios en un lugar geográfico, un momento histórico, para que la humanidad desarrolle sus actividades de convivencia social, de entretenimiento y familiares, cumpliendo con la verdad útil mecánico-constructiva, económica y social, que sea bello y tenga carácter (concordancia entre programa y proyecto).
Danza
* Movimientos corporales rítmicos que acompañados generalmente de música sirven como vehículo de comunicación y expresión.
Escultura
* Arte de crear formas en el espacio, tanto exentas como en relieve.
* Es el arte de tallar, esculpir o moldear.
* Arte de crear una realidad tal y como se presenta respecto al espacio, es decir, tridimensional.
Literatura
* Arte bello que tiene por instrumento la palabra. Conjunto de las composiciones literarias de un pueblo, época o género. Conjunto de obras sobre algún arte o ciencia.
Música
Existen distintas definiciones de Música:
* Arte que combina los sonidos conforme a los principios de la melodía, la armonía y el ritmo.
* Movimiento organizado de sonidos a través de un espacio de tiempo.
Pintura
* Arte de reflejar los sentimientos y los estados de ánimo con pinturas.
* Arte de fijar sobre un objeto perdurable una imagen o momento (impresionismo, pintura histórica...).
* Arte de plasmar sobre una superficie motivos de naturaleza muy diversa, normalmente mediante pigmentos diluidos. Esos motivos pueden existir o no en la realidad, o incluso plasmar escenas reconocibles pero con una percepción distinta a la lógica (ej.: cubismo).
Teatro
* Arte escénico relacionado con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo.
Significado Moderno
A pesar de que la palabra arte se haya cuestionado debido a los planteamientos de artistas vanguardistas, hoy en día "Bellas Artes" sigue siendo una expresión asociada a la belleza. Es el nombre que se le suele dar en muchos países a los estudios superiores en artes plásticas. En España, esta licenciatura comprende disciplinas como la conservación y restauración de obras de arte, diseño, fotografía, y pintura, dibujo o grabado.
División clásica
Las artes son un fenómeno social, un medio de comunicación, una necesidad del hombre de expresarse y comunicarse mediante formas, colores, sonidos y movimientos, el arte es un producto o acto creativo. Los griegos antiguos dividían las artes en superiores y menores, siendo las artes superiores aquellas que permitían gozar las obras por medio de los sentidos superiores, vista y oído, con los que no hace falta entrar en contacto físico con el objeto observado. Las Bellas Artes eran seis: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza. La declamación incluye la poesía, y con la música se incluye el teatro. Esa es la razón por la que el cine es llamado a menudo hoy, el séptimo Arte.
Las artes menores, según ello, serían las que impresionan a los sentidos menores, gusto, olfato y tacto, con los que es necesario entrar en contacto con el objeto: gastronomía, perfumería y algo que podríamos llamar cariciería, nombre que si bien suena un poco raro, se manifestaría en la sensación experimentada por toda persona en el momento de tocar un objeto con una superficie especialmente agradable.
Arquitectura
* Arte o ciencia de proyectar y construir edificios perdurables en el tiempo que cumplan una función y provoquen placer estético.
* Arte y ciencia de diseñar construcciones.
* Arquitectura es el arte de crear espacios en un lugar geográfico, un momento histórico, para que la humanidad desarrolle sus actividades de convivencia social, de entretenimiento y familiares, cumpliendo con la verdad útil mecánico-constructiva, económica y social, que sea bello y tenga carácter (concordancia entre programa y proyecto).
Danza
* Movimientos corporales rítmicos que acompañados generalmente de música sirven como vehículo de comunicación y expresión.
Escultura
* Arte de crear formas en el espacio, tanto exentas como en relieve.
* Es el arte de tallar, esculpir o moldear.
* Arte de crear una realidad tal y como se presenta respecto al espacio, es decir, tridimensional.
Literatura
* Arte bello que tiene por instrumento la palabra. Conjunto de las composiciones literarias de un pueblo, época o género. Conjunto de obras sobre algún arte o ciencia.
Música
Existen distintas definiciones de Música:
* Arte que combina los sonidos conforme a los principios de la melodía, la armonía y el ritmo.
* Movimiento organizado de sonidos a través de un espacio de tiempo.
Pintura
* Arte de reflejar los sentimientos y los estados de ánimo con pinturas.
* Arte de fijar sobre un objeto perdurable una imagen o momento (impresionismo, pintura histórica...).
* Arte de plasmar sobre una superficie motivos de naturaleza muy diversa, normalmente mediante pigmentos diluidos. Esos motivos pueden existir o no en la realidad, o incluso plasmar escenas reconocibles pero con una percepción distinta a la lógica (ej.: cubismo).
Teatro
* Arte escénico relacionado con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo.
Significado Moderno
A pesar de que la palabra arte se haya cuestionado debido a los planteamientos de artistas vanguardistas, hoy en día "Bellas Artes" sigue siendo una expresión asociada a la belleza. Es el nombre que se le suele dar en muchos países a los estudios superiores en artes plásticas. En España, esta licenciatura comprende disciplinas como la conservación y restauración de obras de arte, diseño, fotografía, y pintura, dibujo o grabado.
ARQUITECTURA
La Arquitectura es el arte de proyectar y construir edificios.
La palabra «arquitectura» proviene del griego «αρχ», cuyo significado es «jefe\a, quien tiene el mando», y de «τεκτων», es decir «constructor o carpintero». Así, para los antiguos griegos el arquitecto es el jefe o el capataz de la construcción y la arquitectura es la técnica o el arte de quien realiza el proyecto y dirige la construcción del edificio y las estructuras, ya que, para los antiguos griegos, la palabra «Τεχνη (techne)» significa saber hacer alguna cosa. En su sentido más amplio, William Morris dio la siguiente definición
Tradicionalmente, la arquitectura ha sido considerada una de las seis Bellas Artes. Determinados edificios u otras construcciones son obras de arte ya que pueden ser considerados primariamente en función de su forma o estructura sensible o de su estética. Desde este punto de vista, aunque los medios de la arquitectura puedan consistir en muros, columnas, forjados, techos y demás elementos constructivos, su fin es crear espacios con sentido donde los seres humanos puedan desarrollar todo tipo de actividades. Es en este "tener sentido" en que puede distinguirse la arquitectura (como arte) de la mera construcción. Así es como ésta es capaz de condicionar el comportamiento del hombre en el espacio, tanto física como emocionalmente.
Aunque en la actualidad suele considerarse que la principal actividad de la arquitectura va dirigida al diseño de espacios para el refugio y la habitación (las viviendas), sólo a partir del siglo XIX comenzaron los arquitectos a preocuparse por el problema del alojamiento, la habitabilidad y la higiene de las viviendas, y a ampliar su ámbito de actuación más allá de los monumentos y edificios representativos.
La evolución a la especialización y la separación de ámbitos laborales es similar a la de otras profesiones. En los siglos pasados los arquitectos se ocupaban no sólo de diseñar los edificios sino que también diseñaban plazas, alamedas y parques, especialización que hoy se conoce como exteriorismo o paisajismo. La especialización de los arquitectos en la creación de objetos de uso en las edificaciones, como los muebles, ha dado como resultado el nacimiento de la profesión de diseño industrial. Hoy, los profesionales que proyectan y planifican el desarrollo de los sistemas urbanos son los urbanistas. Los urbanistas son arquitectos profesionales con especialización en urbanismo, existiendo otros profesionales de apoyo para la creación de la ciudad como Geografos, Sociólogos, Ingenieros, Abogados especializados a través de posgrados en temas relacionados con la ciudad, bien sea gestión, planificación o diseño urbano.
Según el tópico popular, en el tratado más antiguo que se conserva sobre la materia, De Architectura, de Vitruvio, Siglo I a. C., se dice que la arquitectura descansa en tres principios: la Belleza (Venustas), la Firmeza (Firmitas) y la Utilidad (Utilitas). La arquitectura se puede definir, entonces, como un equilibrio entre estos tres elementos, sin sobrepasar ninguno a los otros. No tendría sentido tratar de entender un trabajo de la arquitectura sin aceptar estos tres aspectos.
Sin embargo, basta con leer el tratado para percatarse de que Vitruvio exigía estas características para algunos edificios públicos muy particulares. De hecho, cuando Vitruvio se atreve a intentar un análisis del arte sobre el que escribe, propone entender la arquitectura como compuesta de cuatro elementos: orden arquitectónico (relación de cada parte con su uso), disposición ("Las especies de disposición [...] son el trazado en planta, en alzado y en perspectiva"), proporción ("Concordancia uniforme entre la obra entera y sus miembros") y distribución (en griego oikonomía, consiste "en el debido y mejor uso posible de los materiales y de los terrenos, y en procurar el menor coste de la obra conseguido de un modo racional y ponderado").
Sus dudas al respecto son bastante intensas, pues cuatro páginas más adelante divide la arquitectura en tres partes: Construcción, Gnómica y Mecánica. Por interesante y sugerente que sea, no debe olvidarse que este tratado es el único tratado clásico que nos ha llegado, y la probabilidad de que sea lo mejor de su época es pequeña
La historia de las diversas versiones del tratado de Vitruvio resume bien el conflicto a la hora de definir la arquitectura. En 1674 Claude Perrault, médico fisiólogo especializado en disección de cadáveres y buen dibujante, publica su traducción resumida del tratado de Vitruvio, que queda totalmente reorganizado. El resumen de Perrault es el medio por el que se conoció Vitruvio y que desde entonces influyó en los tratados y teorías de los siglos siguientes. Y es en ese resumen en el que la tríada vitruviana va a ver la luz.
La diferencia sustancial entre la versión de Perrault y las anteriores radica, según José Luis González Moreno-Navarro, en que Perrault tergiversa "el carácter sintético de la arquitectura en una visión estrictamente analítica y fragmentada en tres ramas autónomas [lo que] es una consecuencia de su estructura mental [...] formada a lo largo de una vida dedicada al análisis de los organismos vivos, que evidentemente en ningún momento recomponía y volvía a dar vida". Por el contrario, según Vitruvio:
La arquitectura es una ciencia que surge de muchas otras ciencias, y adornada con muy variado aprendizaje; por la ayuda de que un juicio se forma de esos trabajos que son el resultado de otras artes. La práctica y la teoría son sus padres. La práctica es la contemplación frecuente y continuada del modo de ejecutar algún trabajo dado, o de la operación mera de las manos, para la conversión de la materia de la mejor forma y de la manera más acabada. La teoría es el resultado de ese razonamiento que demuestra y explica que el material forjado ha sido convertido para resultar como el fin propuesto. Porque el arquitecto meramente práctico no es capaz de asignar las razones suficientes para las formas que él adopta; y el arquitecto de teoría falla también, agarrando la sombra en vez de la substancia. El que es teórico así como también práctico, por lo tanto construyó doblemente; capaz no sólo de probar la conveniencia de su diseño, sino igualmente de llevarlo en ejecución.
En el ámbito académico el proceso producción arquitectónica, o de proyecto, involucra la sensibilidad como medio de recorte de las diferentes disciplinas asociadas, y aun por cuanto en épocas pasadas se escribieran extensos tratados, hoy en día lo legal y lo técnico dictan las normas, mas no los modos. Es entonces la arquitectura —desde lo contemporáneo y apoyada en los nuevos recursos tecnológicos— un ejercicio en el que efectivamente se envuelven orden, síntesis, semiología, materia, pero aún más importante que aquello, es un trabajo creativo, innovativo, inédito, siempre que se excluya la arquitectura producida desde la industria inmobiliaria.
La importancia de la arquitectura en el siglo XX ha sido enorme, pues su ejercicio fue responsable de no menos de la tercera parte de los materiales acarreados por la humanidad en ese lapso.[1] Durante este periodo, no sólo se ha producido un gran aumento de población, con sus correspondientes necesidades edificatorias (especialmente de viviendas), sino también importantes movimientos de poblaciones, desde las zonas rurales a las urbanas y, terminada la Guerra Fría, desde los países pobres a los países ricos.
Estos movimientos migratorios han supuesto, no sólo un aumento de la demanda de nuevos edificios en las zonas urbanas, sino también el abandono del patrimonio construido que, en muchos casos, se ha perdido definitivamente.
Este constante cambio en las necesidades y usos asociados a la edificación permite explicar otra de las características de la Arquitectura moderna. Este constante replanteo de conceptos, que se remonta hasta la Ilustración, se han desarrollado distintos y numerosos estilos arquitectónicos con el afán de dar una respuesta a esta interrogante; en el siglo XIX, se produce el abandono de la ortodoxia neoclásica en favor de un eclecticismo estilístico de carácter historicista, dando lugar al neogótico, neorrománico, neomudéjar... Sólo con la llegada del siglo XX surgen estilos realmente originales, como el Arts and Crafts, el Art Nouveau, el Modernismo, el Bauhaus, el Estilo Internacional, el Post-Modernismo, etc.
MONALISA

El cuadro La Gioconda, conocido también como ''La Mona Lisa'', La Monna Lisa o Madonna Elisa, es una obra pictórica de Leonardo da Vinci. Desde el siglo XVI es propiedad del Estado Francés, y se exhibe en el Museo del Louvre, París.
Su nombre oficial es Gioconda (que, traducido del italiano al castellano es alegre), en honor a la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo, apoyada en el hecho de que era esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo y que su nombre era Lisa Gherardini.
Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, pintado entre 1503 y 1506,[1] y retocado varias veces por el autor. La técnica usada fue el sfumato, procedimiento muy característico de Leonardo. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado para su preservación óptima.[2] Es revisado constantemente para verificar y prevenir su deterioro.
Además, se han usado herramientas tecnológicas para la investigación de enigmas que rodean la obra. Por medio de estudios históricos se ha determinado que la modelo podría ser una vecina de Leonardo, que podrían conocerse sus descendientes y que la modelo podría haber estado embarazada.[3] Pese a todas las suposiciones, las respuestas en firme a los varios interrogantes en torno a la obra de arte resultan francamente insuficientes, lo cual genera más curiosidad entre los admiradores del cuadro.
La fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino en los misterios y enigmas que la rodean. Además, el robo que sufrió en 1911, las reproducciones realizadas,[4] los enigmas como la identidad de la modelo o el secreto de su sonrisa,[3] las múltiples obras de arte que se han inspirado en el cuadro y las parodias existentes contribuyen a convertir a La Gioconda en el cuadro más famoso del mundo, visitado por millones de personas anualmente
La Gioconda es el retrato más famoso de la historia y quizás el cuadro más famoso de la pintura occidental.[10] [11] Su fama se debe probablemente a las múltiples referencias literarias, a las diversas interpretaciones sobre la protagonista y al robo escandaloso ocurrido el 21 de agosto de 1911.
Es además la última gran obra de Leonardo, si se tiene en cuenta que siguió retocándola hasta sus últimos años.[12] Cuando Leonardo se marchó a Roma a instancias del nuevo Papa, su vida se hizo monótona y nada productiva.[13] Leonardo falleció sin encargos importantes, bajo la protección de León X, Giovanni de Médici, hijo del gran Lorenzo de Médici.[14] [15]
Después de terminar el cuadro, Leonardo llevó su obra a Roma y luego a Francia, donde se conservó hasta su fallecimiento.[16] Se sabe que pasó a manos del rey francés Francisco I, quien la habría comprado a un valor de 12.000 francos (4.000 escudos de oro),[17] aunque no está claro si fue en 1517, antes de la muerte del artista, o con posterioridad a su fallecimiento en 1519.[18] Tras la muerte del rey, la obra pasó a Fontainebleau, luego a París y más tarde al Palacio de Versalles. Sin embargo, está comprobado que permaneció en las colecciones reales francesas y que en el siglo XIX, Napoleón Bonaparte lo tuvo guardado en el Palacio de las Tullerías tras una temporada en su residencia.[19] Con la Revolución francesa llegó al Museo del Louvre, donde se encuentra actualmente; Napoleón lo retiró de allí para colocarlo en su cámara personal. Finalmente regresó al museo,[5] donde se alojó hasta 2005 en la Sala Rosa, y fue trasladada en ese año al Salón de los Estados.[20] Es pertinente decir que la mayoría de datos acerca del cuadro se poseen gracias al trabajo biográfico del pintor contemporáneo Giorgio Vasari.
LOS BEATLES

Grupo británico de música pop, integrado de forma estable a partir de 1961 por John Lennon (Liverpool,1940–Nueva York, 1980), Paul McCartney (Liverpool, 1942), George Harrison (Liverpool, 1943) y Ringo Starr (Liverpool, 1940). Es difícil dar una fecha exacta de cuándo se formaron The Beatles. En la segunda mitad de la década de 1950, John Winston Lennon y su amigo Peter Shotton (que lo abandonaría poco después) formaron un grupo de música al que llamaron The Quarrymen, al cual en 1957 se añadió Paul McCartney, seguido poco más tarde por George Harrison.
The Quarrymen empezó a tocar en diversos locales de Liverpool, momento en el que se les unió el bajista Stuart Sutcliffe. Ya por entonces resultaba evidente la necesidad de incorporar a un batería. El nombre del grupo iría sufriendo nuevas variaciones, desde Johnny and the Moondogs hasta –a raíz de la moda de poner nombres de animales a los grupos musicales y jugando con la denominación de su estilo de música (Beat)– The Silver Beatles y The Beatles, que a la postre resultaría el definitivo.
Por último incorporaron a un batería, Peter Best, y consiguieron un concierto para tocar en Hamburgo, en un local de dudosa fama llamado Kaiserkeller. Su primera aventura alemana terminó prematuramente con la expulsión de Harrison del país debido a su minoría de edad y la posterior expulsión de McCartney y Best por gamberrismo. En 1961 volverían a Alemania, para regresar de nuevo al Reino Unido sin pena ni gloria. Best dejó el grupo por profundas desavenencias con el resto de sus miembros y fue sustituido por Ringo Starr (Richard Starkey). Poco después, Sutcliffe moría en Alemania víctima de un derrame cerebral. La formación de The Beatles quedó definitivamente consolidada con John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.
En 1962, tras escucharles en una actuación, el productor Brian Epstein, entusiasmado, los contrató para grabar un sencillo. Este primer trabajo discográfico se tituló Love me do y logró situarse en las listas de éxitos del Reino Unido. Ya en 1963, Please, please me y poco después From me to you y She loves you accederían de nuevo a puestos de honor en las listas británicas.
Ese año puede ser considerado el del nacimiento de la «beatlemanía», un fenómeno de idolatría hacia el grupo cuyo máximo exponente eran los accesos de histeria que el público femenino sufría en los conciertos de la formación. La «beatlemanía» se extendió un año más tarde a Estados Unidos, donde temas como Love me do, She loves you o I want to hold your hand alcanzaron el primer puesto en las listas de éxitos.
Simultáneamente, The Beatles rodaron diversas películas aprovechando su popularidad, entre las que cabe destacar ¡Qué noche la de aquel día! (1964) y El submarino amarillo (1968). El grupo siguió encadenando discos a una media de dos anuales, la mayoría de cuyas canciones fueron escritas por ellos mismos, lo que da idea de su extraordinaria fecundidad.
En 1967 saldría al mercado su obra más revolucionaria, Sgt. Pepper’s lonely hearts club band, un elepé que marcaría el nacimiento de la música psicodélica y supuso un rotundo éxito mundial para el grupo británico, que alcanzó el número uno simultáneamente en las listas británicas y estadounidenses. Tras la publicación de Let it be, en 1970, las desavenencias en el seno de la formación acabaron con la disolución de la misma y cada miembro continuó su carrera musical en solitario, sin que fructificase ninguno de los intentos de volver a reunirlos. La muerte de John Lennon en 1980 a manos de un perturbado tuvo un gran impacto en todo el mundo, y terminó con cualquier sueño de sus fans en este sentido.
La influencia de la obra de The Beatles a lo largo de las décadas subsiguientes ha sido inmensa, hasta el punto de dejarse sentir poderosamente en el fenómeno musical denominado brit pop, uno de los más significativos de los años noventa. Al margen de su indudable importancia meramente artística, The Beatles quedaron por siempre como el símbolo de un estilo de vida que entroncó perfectamente con las profundas inquietudes juveniles de la década de 1960.
TITANIC

Titanic es una película romántica escrita, producida y dirigida por James Cameron en 1997 sobre el hundimiento del RMS Titanic. Está protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet como "Jack Dawson" y "Rose DeWitt Bukater" respectivamente, miembros de diferentes estratos sociales que se enamoran durante el fatídico viaje inaugural del barco en 1912. La película está co-protagonizada por Billy Zane que interpreta el papel de Caledon Hockley, prometido de Rose, Bill Paxton que interpreta a "Brock Lovett", líder de una moderna expedición cazatesoros y Gloria Stuart, que da vida a la anciana Rose, en el año 1995.
Los personajes principales y la historia de amor son ficticios, pero muchos de los personajes secundarios (como los miembros de la tripulación y algunos de los viajeros de primera y segunda clase) están basados en personajes históricos reales, así como las tomas del barco en fondo del Atlántico que abren la película
La película tuvo un gran éxito de crítica y público, ganando 11 Oscars, incluyendo Mejor Pelicula, y convirtiéndose en la película más taquillera de todos los tiempos, con una recaudación mundial total de $1,800 millones de dólares.
En 1995, el cazatesoros Brock Lovett (Bill Paxton) y su equipo exploran los restos del Titanic buscando un collar en el que estaba engastado un gran diamante azul, llamado el "Corazón de la Mar". Entre los restos, descubren un dibujo de una mujer joven reclinada, desnuda, que lleva puesto aquel collar firmado el día del hundimiento del Titanic. La noticia del descubrimiento del dibujo aparece en televisión, llamando la atención una mujer, Rose Dawson Calvert (Gloria Stuart), próxima a los 101 años. Junto a su nieta, vuela hasta el barco de Lovett. Allí les informa de que ella es la mujer del dibujo y les relata sus recuerdos, cuando ella era la joven de 17 años Rose DeWitt Bukater (Kate Winslet).
Rose DeWitt Bukater embarca en el RMS Titanic junto a su madre (Frances Fisher) y su prometido Cal (Billy Zane), junto a cientos de personas con destino a Nueva York. Cal es heredero de una gran fortuna, y la madre de Rose la ha obligado a casarse con él para recuperar la fortuna y el renombre que un día tuvieron, pues su fallecido padre las ha dejado con un apellido que tiene tanto renombre como deudas. Mientras tanto, en un bar del puerto, el joven Jack Dawson (Leonardo DiCaprio) y su amigo Fabrizio (Danny Nucci) están jugando una partida de póker en la que el ganador se llevará unos pasajes de tercera clase en el Titanic. Jack gana, y él y Fabrizio se dirigen rápidamente al barco, al que logran subir en el último momento.
Rose es una chica que vive bajo las órdenes de su madre, pero que en el fondo quisiera no pertenecer a ese mundo. Es una muchacha libre, alegre, apasionada y que sueña con amar de verdad, pero que está amarrada de por vida a un hombre a quien no ama. Esta situación provoca que Rose comience a replantearse cómo va a ser su vida, y opta por elegir el camino menos deseado. Cuando está a punto de saltar del barco y acabar con su vida y el futuro que le espera, aparece Jack, que la convence para que no salte del barco. Sin embargo, ocurre un contratiempo, y Rose está a punto de caer, por lo que le grita suplicándole ayuda. Jack logra rescatarla, pero en el momento en que lo hace llegan las autoridades del barco, alertados por los gritos de la muchacha, y viendo una escena confusa, creen que Jack ha intentado abusar sexualmente de ella y le detienen. La intervención de Rose, justificándose con una mentira, salva a Jack de ir preso, y como agradecimiento, le invitan a compartir la cena con ellos y contar su hazaña.
Jack es ayudado por una simpática mujer llamada Margaret Brown (Kathy Bates), a quien todos llaman Molly, que le presta un frac de su hijo. Jack se muestra muy tranquilo, sin saber al grupo de aristócratas al que se enfrenta. La velada transcurre sin problemas, salvo comentarios groseros y subidos de tono de la madre de Rose, y éste con sus palabras, demuestra que a pesar de ser la persona más pobre de la mesa, es también la más carismática, sincera y astuta. Rose también se da cuenta de ello, por lo que acude a la invitación secreta que este le hace después de acabar la cena. Jack la lleva a una verdadera fiesta, la de tercera clase, donde todos bailan y se divierten al son de una alocada música que no tendría cabida en el mundo de Rose. Ella, gracias a sus ideales, muy diferentes a los que tienen los que la rodean, se divierte como nunca junto a Jack y su gente, y descubre que en el fondo, ellos llevan una vida más alegre que todos los millonarios que abundan en el trasatlántico.
El mayordomo de Cal, Lovejoy (David Warner), que tiene una mala impresión de Jack, les sigue y descubre la fiesta. Así decide hacérselo saber a su jefe, que le pone al acecho para que siga a Rose y le informe de lo que hace. Rose es obligada por su madre y por Cal a dejar de ver a Jack, por lo que la joven entiende que sería lo mejor para limpiar el nombre de su padre y salvar sus negocios. Así se lo hace saber a Jack, pero, aunque no está conforme, le confiesa su amor, y le asegura que entiende que decida dejarle, pues no tiene ningún futuro que ofrecerle. Sin embargo, Rose pronto cambia de opinión, dándose cuenta de que, aunque pobre, Jack es la persona más humana, sensata y digna de su amor, de todos los que la rodean. Por ello, decide mostrarle su amor. Se encuentra con él en proa, donde se besan, y hace lo mismo que las muchachas francesas que Jack ha retratado, poniéndose a su disposición para que la retrate desnuda llevando únicamente con el "Corazón de la Mar", que Cal le había dado como regalo de compromiso. Pronto tendrán que huir de las persecuciones de Lovejoy que, siguiendo las órdenes de Cal, no les deja ni a sol ni a sombra. Los jóvenes descienden por las bodegas y llegan a la bodega de cargamento, donde se refugian en el Renault de William Carter, donde hacen el amor. Rose le asegura a Jack que cuando lleguen a Nueva York se escapará con él.
Al subir a cubierta, son testigos de la colisión del barco contra un iceberg, que lo daña sin remedio. Mientras tanto, Cal descubre el dibujo que Jack le hizo a Rose, y decide vengarse acusándolo de haber robado el "Corazón del Océano", la policía del barco lo detiene y lo esposa en una tubería de su oficina. Mientras tanto, el ingeniero y constructor del barco, Thomas Andrews (Victor Garber) analiza los daños y comunica al capitán Edward John Smith (Bernard Hill) y al presidente de la White Star Line, Bruce Ismay (Jonathan Hyde) que hay cinco compartimentos hundidos, uno más de los que el Titanic pude soportar para mantenerse a flote, por lo tanto, el hudimiento es inevitable. Rose asegura que Jack no ha sido, pues ha estado con ella todo el tiempo, pero Cal consigue que crea en él y se la lleva para que embarque en uno de los botes salvavidas y se salve. Pero Rose se da cuenta de que el hombre de su vida está en peligro de morir ahogado, y corre a buscarlo. Tras intentos de pedir ayuda en vano, empuña un hacha para incendios y libera a Jack.
Ahora, Jack y Rose deben luchar para encontrar una salida, pero descubren que se encuentran encerrados en tercera clase junto a más pasajeros. Jack, junto a sus dos amigos, rompe la reja que los aprisiona, ayudados por un banco. Cal y Jack tratan de persuadir a Rose para que suba a un bote; pero dándose cuenta de que no puede dejar a Jack, salta del bote y se reúne con Jack en la escalera de primera clase. Enojado, Cal coje la pistola de Lovejoy y los persigue escaleras abajo, hasta el salón comedor de primera clase. Una vez que se queda sin munición, se da cuenta que ha puesto inintencionadamente el diamante en un abrigo que le dio a Rose. Cal ve a una niña pequeña y la coge fingiendo ser su padre, gracias a lo cual le dejan subir a un bote. Este bote es uno de los dos únicos que quedan en el barco. Cuando Jack y Rose suben de nuevo a la cubierta, ya no quedan botes, así que deciden quedarse en el barco durante el mayor tiempo posible, dirigiéndose hacia la popa del barco. Finalmente, el barco se parte y comienza su descenso final, lanzando a todos a las heladas aguas del Atlántico Norte. Jack y Rose se separan bajo las aguas, pero rápidamente se vuelven a reunir. Alrededor de ellos, más de un millar de personas están muriendo por ahogamiento o hipotermia.
Mientras, en un bote, "Molly" Brown trata de convencer al Timonel Robert Hitchens de volver y rescatar gente, ya que hay espacio suficiente en el bote; pero él lo rechaza, pensando que van a volcarlo. Jack ayuda a subir a Rose a un panel, pero él no puede subir. Mientras están así, Jack le hace prometer a Rose que nunca se rendirá, que pase o que pase, luchará por sobrevivir. Cuando el Quinto Oficial Harold Lowe (Ioan Gruffudd) vuelve con el bote vacío a rescatar gente del agua, Rose trata de despertar a Jack, pero se da cuenta de que éste ha muerto en el agua helada. Ella pierde toda esperanza, y quiere quedarse y morir con Jack, pero recuerda la promesa, así que empieza a llamar a Lowe, pero el bote se aleja, y no oyen sus gritos.
Manteniendo la promesa, despega la mano de Jack de la suya, dejando desaparecer su cuerpo en el océano. Arrojándose al agua, coje el silbato de un oficial muerto, y sopla hasta que los del bote lo oyen, y vuelven a recogerla; tan sólo cinco personas más son salvadas, contándola a ella; los botes son recogidos por el Carpathia. A bordo del Carpathia, Rose ve a Cal buscarla entre los supervivientes de tercera clase. Tapándose la cara, evita que él la vea. Esa es la última vez que Rose ve a Cal. Cuando el Carpathia está llegando a Nueva York, Rose se registra como Rose Dawson, y, presumiblemente, comienza su propia vida.
A través de la anciana Rose, conocemos que Cal se casó con otra mujer y se suicidó durante el crack del 29. La historia subsecuente de la madre de Rose, que escapó en un bote salvavidas, no es relatada. Después de completar la historia, la anciana Rose camina sola por la cubierta del barco de Lovett, hacia popa. Tras subirse a la valla, se revela que Rose sigue conservando el "Corazón de la Mar". Lo arroja al mar, para que se una a los demás restos del acontecimiento más importante de su vida. Ha mantenido la promesa que le hizo a Jack de no rendirse jamás. Después de esto Rose se encuentra tumbada en su cama con los ojos cerrados, cerca de las fotografías que muestran los logros que ha conseguido a lo largo de su vida. Para culminar la historia se muestra el único deseo de Rose: haberse unido con Jack en matrimonio. En esta escena se muestran los restos del Titanic encontrados,la camara va corriendo por ellos hasta que se restaura su forma original, seguido de esto se ve a Rose vestida de beige encontrándose con Jack y todos los que murieron en el hundimiento. Jack y Rose se abrazan y besan, y todos empiezan a aplaudir.
La película estaba presupuestada en 125 millones de dólares, pero acabó costando 200 millones de dólares.
Cuando la película no había sido terminada para su fecha prevista, los ejecutivos de Hollywood comenzaron a impacientarse debido a la fortísima suma de dinero invertidas en el proyecto. La 20th Century Fox (que acababa de estrenar El Zorro y que controló la distribución de la película fuera de EE UU) y la Paramount Pictures (que la controló dentro) cundieron en el pánico más absoluto. Con un presupuesto de 200 millones de dólares, Titanic se hizo la película más costosa de todo los tiempos a mediados de 1997. Cuando el director James Cameron entregó el montaje definitivo a los directivos, con una duración de 3 horas, comenzó a haber serias dudas de su posible funcionamiento en taquilla unido a una pérdida de confianza en el director canadiense. Cameron defendió su producción y se enfrentó a ellos para convencerles de que no podían acortar la película por debajo de esas 3 horas. Cameron admitiría más tarde que en aquel momento pensó que la película Titanic tenía todos las papeletas para convertirse en un fracaso absoluto.
Finalmente, Titanic fue estrenada en E.E.U.U. el 19 de diciembre de 1997. En su primer fin de semana, recaudó algo más de 28 millones de dólares,[2] y antes de acabar el año, esa recaudación ascendería a más de 100 millones.[2] Titanic era número uno, y aguantaría en ese puesto más de cuatro meses, siendo de esa manera la película más taquillera de la historia del cine. En el mundo entero, recaudó algo más de 1800 millones de dólares.
BATERIA
Los instrumentos de percusión son considerados los más antiguos de los instrumentos musicales. El origen de la batería radica en la unión, allá por 1890, de unos cuantos instrumentos: los tambores y los timbales, que surgen de África y China, los platillos, que derivan de Turquía y también de China, y el bombo, de Europa. Por entonces, se comenzó a popularizar en los bares estadounidenses.
En el siglo XIX los músicos románticos comenzaron a utilizar grupos («baterías») cada vez más grandes, que fueron utilizados a principios del siglo XX, en el cakewalk y otros estilos estadounidenses precursores del jazz. Antes de que todos los instrumentos fueran unidos y mientras su unión no era popular, eran tocados por varias personas (entre 2 y 4), cada una de las cuales se encargaba de alguno de los intrumentos de percusión. Con la invención del pedal o pie de bombo (primero, de madera; después, de acero), en 1910, por parte de Willian F. Ludwig, algunas de estas personas se tornaron inútiles, ya que una sola podía controlar varios instrumentos a la vez. Desde los años sesenta la batería comenzó a ser muy usada en el rock, con la gran proliferación de conjuntos musicales.
La batería está compuesta por un conjunto de toms (tambores), comúnmente de madera, cubiertos por dos parches, uno de golpeo (en la parte superior) y otro resonante (en la parte inferior). Estos tom-toms pueden variar su diámetro, afectando al tono, y la profundidad, variando la sensibilidad sobre el parche de resonancia. Además la batería también es acompañada por los imprescindibles platillos, y otros accesorios (tales como cencerro, panderetas, bloques de madera, entre otros). La batería se puede afinar con una llave de afinación. Mientras más tenso el parche, más agudo el sonido, y viceversa.
ROCK N ROLL

Rock and roll, rocanrol[1] o meramente rock[2] es un género musical de ritmo marcado, derivado de una mezcla de diversos géneros de folclore estadounidense (rhythm and blues, country y western son los más destacados) y popularizado desde la década de 1950.[3]
El vocablo «rock and roll» fue utilizado por primera vez por Alan Freed, pinchadiscos de una estación de radio en Cleveland, que utilizó el término para titular un programa de radio: Moondog Rock'n'Roll Party.
El término rock and roll ha englobado desde siempre todos los géneros musicales que derivan de él al ser la primera vertiente exitosa y término predominante.[4] Pero posteriormente, debido a la creciente popularidad de muchos de esos géneros derivados, se ha creado un término puramente contemporáneo para englobarlos y distinguirlos del rock and roll original, sustituyendo la función semántica que venía cumpliendo el término rock and roll, y que aparece a partir de la contracción de éste (rock):[5] la música rock.[6] Por lo que rock and roll es el sinónimo histórico de música rock y todos los géneros englobados en música rock derivan de él de forma directa o indirecta.[4]
De esta forma, la contracción rock deriva del término rock and roll, y hoy día conserva dos significados según la Real Academia de la Lengua Española: un género musical característico y popularizado en los 50[7] (que se corresponde con la definición de rock and roll[3] ) y cada uno de los diversos géneros musicales derivados del rock and roll,[7] (que sería la definición del género contemporáneo música rock, y que históricamente vino cumpliendo el término rock and roll). Sin embargo, independientemente en la práctica existen muchos artistas dentro de la música rock que, sin realizar rock and roll de los 50, continúan denominando a su música "rock and roll".
Por otro lado, aunque el diccionario de la lengua española en su vigésima segunda edición reconoce el término rock and roll como voz inglesa a modo de anglicismo,[3] en el avance de la vigésima tercera edición el artículo ha sido enmendado tomando rocanrol como término en español derivado del inglés.
En la década de 1950, en Estados Unidos, los adolescentes buscaban nuevos sonidos, nuevas sensaciones. Por primera vez, una música se dirigía directamente a ellos: el rock and roll
En tiempos de la esclavitud en los Estados Unidos las comunidades negras desarrollaron un potencial musical en el que predominaban los cánticos religiosos y ritmos propios que marcaban los días de trabajo en las diversas plantaciones que habitaban en aquel entonces. A nivel musical la influencia de los ritmos y sonidos africanos se hacían presentes generando en un estilo propio y diverso que luego se materializó en el blues, el cual se convertiría en el ingrediente musical que más tarde revolucionaría la música a nivel mundial. Por otro lado también la influencia de los músicos blancos a través del género musical denominado country y la aparición de la guitarra eléctrica daría nacimiento a lo que se llamó rhythm and blues, padre del rock and roll. Uno de sus precursores fue Muddy Waters en 1949.
El término rock and roll empezó a utilizarse para aminorar musicalmente el popular ritmo rhythm and blues, el cual denotaba en demasía las luchas raciales para la época, y aunque en esencia los dos géneros musicales representaban lo mismo, se quiso diferenciar uno del otro para dar paso a los cantantes blancos y a la música que no mencione el conflicto racial.[cita requerida]
El rock and roll (o rocanrol) emergió como un género musical definido en Estados Unidos en la década de 1950. Los inicios del rock and roll combinan elementos del blues, boogie woogie, y jazz con influencias de la música folclórica Apalache, gospel, country y western especializado. Muddy Waters muchas veces ha sido acreditado como el músico que "pavimentó" el camino hacia el rock and roll.
Hay quienes datan el origen del rock and roll en 1954, con el trabajo discográfico de Bill Haley y su grupo Bill Haley and the Haley's Comets, especialmente con Crazy man crazy (1954) y su gran éxito Rock around the clock (1955), que tanta influencia tendría en John Lennon. Otros consideran como creador a Little Richard o a Elvis Presley y eligen también como fecha del comienzo del rock and roll a 1954, año en el que Presley editó su primer disco. Entre los músicos destacados de la época se pueden citar a Little Richard, Bo Diddley, Fats Domino, Buddy Holly, Gene Vincent entre otros.
A partir de los años 60 el rock and roll tuvo un importante desarrollo y evolución que se expresó a través de una gran cantidad de bandas y variedad de ritmos y estilos que convirtió el rock and roll en un fenómeno cultural y musical que se extendió alrededor del mundo. El estilo es una conjunción rítmica que se cimenta esencialmente sobre la música negra. La popularización del rock and roll sirvió para que muchos músicos, pudiesen expresarse y llegar a difundirse en medios locales y nacionales. Esa es la historia de muchos rockeros negros, como el mismo Chuck Berry, quien plasma la realidad social de su entorno en la canción "Johnny B. Goode".
No es sino a partir de los años 1960, cuando el rock and roll decae y deja de ser el ritmo que representaba a los jóvenes rebeldes en los 50, dando paso al género denominado rock o música rock, que marcaría un hito entre la naciente generación joven de los 60.
Sin embargo, del rock and roll nacieron distintos subgéneros como el rockabilly, doo wop o el hard rock, y fenómenos como el de los Teen Idols o las Girl Groups, estos últimos patrocinados principalmente por Phil Spector[8] y de él han derivado géneros como el heavy metal, el garage rock, el punk rock, el rock progresivo o el glam, y entre todos ellos siguen existiendo elementos comunes provenientes del rock n' roll. Así, Lennon definió al Glam, como "rock n' roll con pintalabios", y a algunos artistas de hard rock o heavy metal como Motörhead o AC/DC les agrada definirse como músicos de rock n' roll.
Ritmo en la literatura y naturaleza
En la prosa escrita, el impulso rítmico determina el equilibrio de las oraciones y la disposición de las palabras. El ritmo es un rasgo básico que determina la estructura de la poesía, bien en la sucesión planificada de sílabas largas y cortas que caracteriza a la poesía griega y latina antiguas, o en el uso del acento y la métrica, como en la poesía moderna. La rima también contribuye al efecto rítmico de la poesía. En las artes visuales, los objetos o figuras pueden yuxtaponerse para producir una composición rítmica.
El ritmo es una de las características propias de la poesía actual, que puede definirse como la distribución de los acentos en cada verso, que concretizan la métrica del poema.
El ritmo puede concretarse en varias medidas, siendo las más habituales el octosílabo o arte menor y el endecasílabo o arte mayor. Cada estrofa o poema concreta su ritmo en los acentos; así por ejemplo, el soneto suele encontrar su acento principal en la sexta o séptima sílaba.
En la poesía latina el poeta no se guiaba por sílabas sino por pies métricos, es decir, la distribución sucesiva de sílabas tónicas y sílabas átonas.De este modo el ritmo puede contemplarse como la distribución de las sílabas átonas en el verso, y midiéndose desde la primera tónica hasta la última. Lo que haya antes de la primera tónica será anacrusis, y siempre acabará en átona (si es llana, cuenta como tónica la anteúltima sílaba, si es esdrújula resta 1, si es aguda suma 1, y si es sobreesdújula existe un acento secundario en la palabra, ya que no puede haber más de dos sílabas átonas -ni menos de una- entre tónicas).
En la naturaleza, se dice que existe ritmo en las series infinitas de actividades, como el dormir y despertarse, la nutrición y la reproducción que gobiernan la existencia de todo ser vivo. Dichas actividades suelen estar muy relacionadas con los procesos rítmicos de los fenómenos geofísicos como las mareas oceánicas, el día solar, el mes lunar y los cambios de estaciones.
El ritmo es una de las características propias de la poesía actual, que puede definirse como la distribución de los acentos en cada verso, que concretizan la métrica del poema.
El ritmo puede concretarse en varias medidas, siendo las más habituales el octosílabo o arte menor y el endecasílabo o arte mayor. Cada estrofa o poema concreta su ritmo en los acentos; así por ejemplo, el soneto suele encontrar su acento principal en la sexta o séptima sílaba.
En la poesía latina el poeta no se guiaba por sílabas sino por pies métricos, es decir, la distribución sucesiva de sílabas tónicas y sílabas átonas.De este modo el ritmo puede contemplarse como la distribución de las sílabas átonas en el verso, y midiéndose desde la primera tónica hasta la última. Lo que haya antes de la primera tónica será anacrusis, y siempre acabará en átona (si es llana, cuenta como tónica la anteúltima sílaba, si es esdrújula resta 1, si es aguda suma 1, y si es sobreesdújula existe un acento secundario en la palabra, ya que no puede haber más de dos sílabas átonas -ni menos de una- entre tónicas).
En la naturaleza, se dice que existe ritmo en las series infinitas de actividades, como el dormir y despertarse, la nutrición y la reproducción que gobiernan la existencia de todo ser vivo. Dichas actividades suelen estar muy relacionadas con los procesos rítmicos de los fenómenos geofísicos como las mareas oceánicas, el día solar, el mes lunar y los cambios de estaciones.
RITMO
En un sentido general el ritmo es un flujo de movimiento controlado o medido, sonoro o visual, generalmente producido por una ordenación de elementos diferentes del medio en cuestión. El ritmo es una característica básica de todas las artes, especialmente de la música, la poesía y la danza. También puede detectarse en los fenómenos naturales.
El ritmo en la música se refiere a la frecuencia de repetición (a intervalos regulares y en ciertas ocasiones irregulares de sonidos fuertes y débiles, largos y breves) en una composición. El ritmo se define como la organización en el tiempo de pulsos y acentos que perciben los oyentes como una estructura. Ésta sucesión temporal se ordena en nuestra mente, percibiendo de éste modo una forma. El ritmo está muy asociado a los estados de ánimo; por ejemplo en la música folclórica caribeña el ritmo es muy rápido, intenso y excitativo, teniendo como fin alcanzar estados de euforia. Así también como la música africana contiene ritmos instintivos y básicos, la música clásica (docta) contiene ritmos lentos y relajantes.
El ritmo musical engloba todo aquello que pertenece al movimiento que impulsa a la música en el tiempo. En la danza, el ritmo gobierna los movimientos del cuerpo.
El ritmo tiene mucho que ver con definir el compás, el tipo de compás que define al acento y a las figuras musicales que la componen. El ritmo no se escribe con pentagrama, sólo con la figura musical definitoria de la duración del pulso. Si al pentagrama se le agregan notas musicales aparece el sonido. Al sumar los acentos, figuras y un compás definido por el ritmo, surge la melodía. En otras palabras el ritmo se apoya en los acentos,dando la estructura. La melodía da forma a todo esto.
Conceptos que abarca el ritmo musical:
* Compás: subdivisión del tiempo, usando un numerador (que indica la cantidad de notas que entran) y un denominador que indica la calidad, es decir si es negra, corchea, etc.
* Tiempo o tempo: una constante que se mantiene y que hace que el ritmo o cualquier otra parte de la música se mantenga.
El ritmo en la música se refiere a la frecuencia de repetición (a intervalos regulares y en ciertas ocasiones irregulares de sonidos fuertes y débiles, largos y breves) en una composición. El ritmo se define como la organización en el tiempo de pulsos y acentos que perciben los oyentes como una estructura. Ésta sucesión temporal se ordena en nuestra mente, percibiendo de éste modo una forma. El ritmo está muy asociado a los estados de ánimo; por ejemplo en la música folclórica caribeña el ritmo es muy rápido, intenso y excitativo, teniendo como fin alcanzar estados de euforia. Así también como la música africana contiene ritmos instintivos y básicos, la música clásica (docta) contiene ritmos lentos y relajantes.
El ritmo musical engloba todo aquello que pertenece al movimiento que impulsa a la música en el tiempo. En la danza, el ritmo gobierna los movimientos del cuerpo.
El ritmo tiene mucho que ver con definir el compás, el tipo de compás que define al acento y a las figuras musicales que la componen. El ritmo no se escribe con pentagrama, sólo con la figura musical definitoria de la duración del pulso. Si al pentagrama se le agregan notas musicales aparece el sonido. Al sumar los acentos, figuras y un compás definido por el ritmo, surge la melodía. En otras palabras el ritmo se apoya en los acentos,dando la estructura. La melodía da forma a todo esto.
Conceptos que abarca el ritmo musical:
* Compás: subdivisión del tiempo, usando un numerador (que indica la cantidad de notas que entran) y un denominador que indica la calidad, es decir si es negra, corchea, etc.
* Tiempo o tempo: una constante que se mantiene y que hace que el ritmo o cualquier otra parte de la música se mantenga.
NOTAS MUSICALES

Los nombres de las notas musicales se derivan del poema Ut queant laxis del monje benedictino friulano Pablo el Diácono, específicamente de las sílabas iniciales del Himno a San Juan Bautista. Las frases de este himno, en latín, son así:
Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ioannes
En español, significa para que tus siervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros, disuelve los pecados de labios impuros, San Juan:
ut: para que
qüeant resonare: puedan cantar
mira gestorum: de los milagros
famuli tuorum: los siervos tuyos
laxis fibris: a pleno pulmón
Sancte Johannes: San Juan
solve reatum: disuelve los pecados
polluti labii: labios impuros
En la grabación de los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos se dice erróneamente que el himno es anónimo.
Fue el monje Guido D'Arezzo —considerado el padre de la notación musical— quien elaboró una aproximación a la notación actual, al asignar los nombres a las notas —excepto a la séptima nota, si, que entonces era considerada un tono diabólico (diábulus in música)— y desarrollar la notación dentro de un patrón de cuatro líneas (tetragrama), y no una sola como se venía haciendo anteriormente.
Hacia el siglo XVI se añadió la nota musical si, derivado de las primeras letras de Sancte Ioannes, y en el siglo XVIII se cambió el nombre de ut por do (por Dóminus o Señor). En Francia se sigue utilizando la nota ut, aunque para el solfeo se usa el monosílabo "do" para evitar la complejidad que provoca la letra "t".
También en este proceso se añadió una quinta línea a las cuatro que se utilizaban para escribir música, llegando a la forma en que hoy lo conocemos, llamada pentagrama (música).
Luego de las reformas y modificaciones llevadas a cabo en el siglo XVI, las notas pasaron a ser las que se conocen actualmente: do, re, mi, fa, sol, la y si.
Sistema hindú [editar]
En India, las notas (swara) se llaman sa, re, ga, ma, pa, da y ni.
Actualmente la escala musical diatónica (sin alteraciones ni cambios en la tonalidad) está compuesta por siete sonidos. En el caso de la mencionada escala mayor de do, las notas son las siguientes:
* do, re, mi, fa, sol, la, si (según el sistema de notación musical latina)
* C, D, E, F, G, A, B (según el sistema de notación musical inglesa, también llamado denominación literal)
* C, D, E, F, G, A, H (según el sistema de notación musical alemana. La B equivale al si bemol).
Además de los sonidos representados por estos siete monosílabos o notas, existen otros cinco sonidos que se obtienen subiendo o bajando uno o más semitonos.
Para subir o bajar los sonidos se usan alteraciones como el bemol, el sostenido, el doble bemol, el doble sostenido y el becuadro.
Para nominarlos, se usan las siete notas acompañadas o no, según corresponda, del nombre de la alteración. De esta forma, cada uno de los trece sonidos posee tres nomenclaturas, a excepción uno. Así, do, redoble bemol y si ♯ son el mismo sonido. A este fenómeno se lo denomina enarmonía.
LEONARDO DA VINCI

Nació en 1452 en la villa toscana de Vinci, hijo natural de una campesina, Caterina (que se casó poco después con un artesano de la región), y de Ser Piero, un rico notario florentino. Italia era entonces un mosaico de ciudades-estados como Florencia, pequeñas repúblicas como Venecia y feudos bajo el poder de los príncipes o el papa. El Imperio romano de Oriente cayó en 1453 ante los turcos y apenas sobrevivía aún, muy reducido, el Sacro Imperio Romano Germánico; era una época violenta en la que, sin embargo, el esplendor de las cortes no tenía límites.
A pesar de que su padre se casó cuatro veces, sólo tuvo hijos (once en total, con los que Leonardo acabó teniendo pleitos por la herencia paterna) en sus dos últimos matrimonios, por lo que Leonardo se crió como hijo único. Su enorme curiosidad se manifestó tempranamente, dibujando animales mitológicos de su propia invención, inspirados en una profunda observación del entorno natural en el que creció. Giorgio Vasari, su primer biógrafo, relata cómo el genio de Leonardo, siendo aún un niño, creó un escudo de Medusa con dragones que aterrorizó a su padre cuando se topó con él por sorpresa.
Consciente ya del talento de su hijo, su padre lo autorizó, cuando Leonardo cumplió los catorce años, a ingresar como aprendiz en el taller de Andrea del Verrocchio, en donde, a lo largo de los seis años que el gremio de pintores prescribía como instrucción antes de ser reconocido como artista libre, aprendió pintura, escultura, técnicas y mecánicas de la creación artística. El primer trabajo suyo del que se tiene certera noticia fue la construcción de la esfera de cobre proyectada por Brunelleschi para coronar la iglesia de Santa Maria dei Fiori. Junto al taller de Verrocchio, además, se encontraba el de Antonio Pollaiuollo, en donde Leonardo hizo sus primeros estudios de anatomía y, quizá, se inició también en el conocimiento del latín y el griego.
Juventud y descubrimientos técnicos
Era un joven agraciado y vigoroso que había heredado la fuerza física de la estirpe de su padre; es muy probable que fuera el modelo para la cabeza de San Miguel en el cuadro de Verrocchio Tobías y el ángel, de finos y bellos rasgos. Por lo demás, su gran imaginación creativa y la temprana maestría de su pincel, no tardaron en superar a las de su maestro: en el Bautismo de Cristo, por ejemplo, donde un dinámico e inspirado ángel pintado por Leonardo contrasta con la brusquedad del Bautista hecho por Verrocchio.
El joven discípulo utilizaba allí por vez primera una novedosa técnica recién llegada de los Países Bajos: la pintura al óleo, que permitía una mayor blandura en el trazo y una más profunda penetración en la tela. Además de los extraordinarios dibujos y de la participación virtuosa en otras obras de su maestro, sus grandes obras de este período son un San Jerónimo y el gran panel La adoración de los Magos (ambos inconclusos), notables por el innovador dinamismo otorgado por la maestría en los contrastes de rasgos, en la composición geométrica de la escena y en el extraordinario manejo de la técnica del claroscuro.
Florencia era entonces una de las ciudades más ricas de Europa; sus talleres de manufacturas de sedas y brocados de oriente y de lanas de occidente, y sus numerosas tejedurías la convertían en el gran centro comercial de la península itálica; allí los Médicis habían establecido una corte cuyo esplendor debía no poco a los artistas con que contaba. Pero cuando el joven Leonardo comprobó que no conseguía de Lorenzo el Magnífico más que alabanzas a sus virtudes de buen cortesano, a sus treinta años decidió buscar un horizonte más prospero.
Primer período milanés
En 1482 se presentó ante el poderoso Ludovico Sforza, el hombre fuerte de Milán por entonces, en cuya corte se quedaría diecisiete años como «pictor et ingenierius ducalis». Aunque su ocupación principal era la de ingeniero militar, sus proyectos (casi todos irrealizados) abarcaron la hidráulica, la mecánica (con innovadores sistemas de palancas para multiplicar la fuerza humana), la arquitectura, además de la pintura y la escultura. Fue su período de pleno desarrollo; siguiendo las bases matemáticas fijadas por León Bautista Alberti y Piero della Francesca, Leonardo comenzó sus apuntes para la formulación de una ciencia de la pintura, al tiempo que se ejercitaba en la ejecución y fabricación de laúdes.
Estimulado por la dramática peste que asoló Milán y cuya causa veía Leonardo en el hacinamiento y suciedad de la ciudad, proyectó espaciosas villas, hizo planos para canalizaciones de ríos e ingeniosos sistemas de defensa ante la artillería enemiga. Habiendo recibido de Ludovico el encargo de crear una monumental estatua ecuestre en honor de Francesco, el fundador de la dinastía Sforza, Leonardo trabajó durante dieciséis años en el proyecto del «gran caballo», que no se concretaría más que en una maqueta, destruida poco después durante una batalla.
Resultó sobre todo fecunda su amistad con el matemático Luca Pacioli, fraile franciscano que en 1494 publicó su tratado de la Divina proportione, ilustrada por Leonardo. Ponderando la vista como el instrumento de conocimiento más certero con que cuenta el ser humano, Leonardo sostuvo que a través de una atenta observación debían reconocerse los objetos en su forma y estructura para describirlos en la pintura de la manera más exacta. De este modo el dibujo se convertía en el instrumento fundamental de su método didáctico, al punto que podía decirse que en sus apuntes el texto estaba para explicar el dibujo, y no éste para ilustrar a aquél, por lo que Da Vinci ha sido reconocido como el creador de la moderna ilustración científica.
El ideal del saper vedere guió todos sus estudios, que en la década de 1490 comenzaron a perfilarse como una serie de tratados (inconclusos, que fueron recopilados luego en el Codex Atlanticus, así llamado por su gran tamaño). Incluye trabajos sobre pintura, arquitectura, mecánica, anatomía, geografía, botánica, hidráulica, aerodinámica, fundiendo arte y ciencia en una cosmología individual que da, además, una vía de salida para un debate estético que se encontraba anclado en un más bien estéril neoplatonismo.
Aunque Leonardo no parece que se preocupara demasiado por formar su propia escuela, en su taller milanés se creó poco a poco un grupo de fieles aprendices y alumnos: Giovanni Boltraffio, Ambrogio de Predis, Andrea Solari, su inseparable Salai, entre otros; los estudiosos no se han puesto de acuerdo aún acerca de la exacta atribución de algunas obras de este período, tales como la Madona Litta o el retrato de Lucrezia Crivelli. Contratado en 1483 por la hermandad de la Inmaculada Concepción para realizar una pintura para la iglesia de San Francisco, Leonardo emprendió la realización de lo que sería la celebérrima Virgen de las Rocas, cuyo resultado final, en dos versiones, no estaría listo a los ocho meses que marcaba el contrato, sino veinte años más tarde. La estructura triangular de la composición, la gracia de las figuras, el brillante uso del famoso sfumato para realzar el sentido visionario de la escena, convierten a ambas obras en una nueva revolución estética para sus contemporáneos.
A este mismo período pertenecen el retrato de Ginevra de Benci (1475-1478), con su innovadora relación de proximidad y distancia y la belleza expresiva de La belle Ferronière. Pero hacia 1498 Leonardo finalizaba una pintura mural, en principio un encargo modesto para el refectorio del convento dominico de Santa Maria dalle Grazie, que se convertiría en su definitiva consagración pictórica: La última cena. Necesitamos hoy un esfuerzo para comprender su esplendor original, ya que se deterioró rápidamente y fue mal restaurada muchas veces. La genial captación plástica del dramático momento en que Cristo dice a los apóstoles «uno de vosotros me traicionará» otorga a la escena una unidad psicológica y una dinámica aprehensión del momento fugaz de sorpresa de los comensales (del que sólo Judas queda excluido). El mural se convirtió no sólo en un celebrado icono cristiano, sino también en un objeto de peregrinación para artistas de todo el continente.
El regreso a Florencia
A finales de 1499 los franceses entraron en Milán; Ludovico el Moro perdió el poder. Leonardo abandonó la ciudad acompañado de Pacioli y tras una breve estancia en casa de su admiradora la marquesa Isabel de Este, en Mantua, llegó a Venecia. Acosada por los turcos, que ya dominaban la costa dálmata y amenazaban con tomar el Friuli, la Signoria contrató a Leonardo como ingeniero militar.
En pocas semanas proyectó una cantidad de artefactos cuya realización concreta no se haría sino, en muchos casos, hasta los siglos XIX o XX, desde una suerte de submarino individual, con un tubo de cuero para tomar aire destinado a unos soldados que, armados con taladro, atacarían las embarcaciones por debajo, hasta grandes piezas de artillería con proyectiles de acción retardada y barcos con doble pared para resistir las embestidas. Los costes desorbitados, la falta de tiempo y, quizá, las excesivas (para los venecianos) pretensiones de Leonardo en el reparto del botín, hicieron que las geniales ideas no pasaran de bocetos. En abril de 1500 Da Vinci entró en Florencia, tras veinte años de ausencia.
César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, hombre ambicioso y temido, descrito por el propio Maquiavelo como «modelo insuperable» de intrigador político y déspota, dominaba Florencia y se preparaba para lanzarse a la conquista de nuevos territorios. Leonardo, nuevamente como ingeniero militar, recorrió los terrenos del norte, trazando mapas, calculando distancias precisas, proyectando puentes y nuevas armas de artillería. Pero poco después el condottiero cayó en desgracia: sus capitanes se sublevaron, su padre fue envenenado y él mismo cayó gravemente enfermo. En 1503 Leonardo volvió a la ciudad, que por entonces se encontraba en guerra con Pisa y concibió allí su genial proyecto de desviar el río Arno por detrás de la ciudad enemiga cercándola y contemplando la construcción de un canal como vía navegable que comunicase Florencia con el mar: el proyecto sólo se concretó en los extraordinarios mapas de su autor.
Pero Leonardo ya era reconocido como uno de los mayores maestros de Italia. En 1501 había causado admiración con su Santa Ana, la Virgen y el Niño; en 1503 recibió el encargo de pintar un gran mural (el doble del tamaño de La última cena) en el palacio Viejo: la nobleza florentina quería inmortalizar algunas escenas históricas de su gloria. Leonardo trabajó tres años en La batalla de Angheri, que quedaría inconclusa y sería luego desprendida por su deterioro. Importante por los bocetos y copias, éstas admirarían a Rafael e inspirarían, un siglo más tarde, una célebre de Peter Paul Rubens.
También sólo en copias sobrevivió otra gran obra de este periodo: Leda y el cisne. Sin embargo, la cumbre de esta etapa florentina (y una de las pocas obras acabadas por Leonardo) fue el retrato de Mona Lisa. Obra famosa desde el momento de su creación, se convirtió en modelo de retrato y casi nadie escaparía a su influjo en el mundo de la pintura. La mítica Gioconda ha inspirado infinidad de libros y leyendas, y hasta una ópera; pero poco se sabe de su vida. Ni siquiera se conoce quién encargó el cuadro, que Leonardo se llevó consigo a Francia, donde lo vendió al rey Francisco I por cuatro mil piezas de oro. Perfeccionando su propio hallazgo del sfumato, llevándolo a una concreción casi milagrosa, Leonardo logró plasmar un gesto entre lo fugaz y lo perenne: la «enigmática sonrisa» de la Gioconda es uno de los capítulos más admirados, comentados e imitados de la historia del arte y su misterio sigue aún hoy fascinando. Existe la leyenda de que Leonardo promovía ese gesto en su modelo haciendo sonar laúdes mientras ella posaba; el cuadro, que ha atravesado no pocas vicisitudes, ha sido considerado como cumbre y resumen del talento y la «ciencia pictórica» de su autor.
De nuevo en Milán: de 1506 a 1513
El interés de Leonardo por los estudios científicos era cada vez más intenso: asistía a disecciones de cadáveres, sobre los que confeccionaba dibujos para describir la estructura y funcionamiento del cuerpo humano. Al mismo tiempo hacía sistemáticas observaciones del vuelo de los pájaros (sobre los que planeaba escribir un tratado), en la convicción de que también el hombre podría volar si llegaba a conocer las leyes de la resistencia del aire (algunos apuntes de este período se han visto como claros precursores del moderno helicóptero).
Absorto por estas cavilaciones e inquietudes, Leonardo no dudó en abandonar Florencia cuando en 1506 Charles d'Amboise, gobernador francés de Milán, le ofreció el cargo de arquitecto y pintor de la corte; honrado y admirado por su nuevo patrón, Da Vinci proyectó para él un castillo y ejecutó bocetos para el oratorio de Santa Maria dalla Fontana, fundado por aquél. Su estadía milanesa sólo se interrumpió en el invierno de 1507 cuando, en Florencia, colaboró con el escultor Giovanni Francesco Rustici en la ejecución de los bronces del baptisterio de la ciudad.
Quizás excesivamente avejentado para los cincuenta años que contaba entonces, su rostro fue tomado por Rafael como modelo del sublime Platón para su obra La escuela de Atenas. Leonardo, en cambio, pintaba poco dedicándose a recopilar sus escritos y a profundizar sus estudios: con la idea de tener finalizado para 1510 su tratado de anatomía trabajaba junto a Marcantonio della Torre, el más célebre anatomista de su tiempo, en la descripción de órganos y el estudio de la fisiología humana. El ideal leonardesco de la «percepción cosmológica» se manifestaba en múltiples ramas: escribía sobre matemáticas, óptica, mecánica, geología, botánica; su búsqueda tendía hacia el encuentro de leyes funciones y armonías compatibles para todas estas disciplinas, para la naturaleza como unidad. Paralelamente, a sus antiguos discípulos se sumaron algunos nuevos, entre ellos el joven noble Francesco Melzi, fiel amigo del maestro hasta su muerte. Junto a Ambrogio de Predis, Leonardo culminó en 1508 la segunda versión de La Virgen de las Rocas; poco antes, había dejado sin cumplir un encargo del rey de Francia para pintar dos madonnas.
Ultimos años: Roma y Francia
El nuevo hombre fuerte de Milán era entonces Gian Giacomo Tivulzio, quien pretendía retomar para sí el monumental proyecto del «gran caballo», convirtiéndolo en una estatua funeraria para su propia tumba en la capilla de San Nazaro Magiore; pero tampoco esta vez el monumento ecuestre pasó de los bocetos, lo que supuso para Leonardo su segunda frustración como escultor. En 1513 una nueva situación de inestabilidad política lo empujó a abandonar Milán; junto a Melzi y Salai marchó a Roma, donde se albergó en el belvedere de Giulano de Médicis, hermano del nuevo papa León X.
En el Vaticano vivió una etapa de tranquilidad, con un sueldo digno y sin grandes obligaciones: dibujó mapas, estudió antiguos monumentos romanos, proyectó una gran residencia para los Médicis en Florencia y, además, trabó una estrecha amistad con el gran arquitecto Bramante, hasta la muerte de éste en 1514. Pero en 1516, muerto su protector Giulano de Médicis, Leonardo dejó Italia definitivamente, para pasar los tres últimos años de su vida en el palacio de Cloux como «primer pintor, arquitecto y mecánico del rey».
El gran respeto que Francisco I le dispensó hizo que Leonardo pasase esta última etapa de su vida más bien como un miembro de la nobleza que como un empleado de la casa real. Fatigado y concentrado en la redacción de sus últimas páginas para su tratado sobre la pintura, pintó poco aunque todavía ejecutó extraordinarios dibujos sobre temas bíblicos y apocalípticos. Alcanzó a completar el ambiguo San Juan Bautista, un andrógino duende que desborda gracia, sensualidad y misterio; de hecho, sus discípulos lo imitarían poco después convirtiéndolo en un pagano Baco, que hoy puede verse en el Louvre de París.
A partir de 1517 su salud, hasta entonces inquebrantable, comenzó a desmejorar. Su brazo derecho quedó paralizado; pero con su incansable mano izquierda Leonardo aún hizo bocetos de proyectos urbanísticos, de drenajes de ríos y hasta decorados para las fiestas palaciegas. Su casa de Amboise se convirtió en una especie de museo, plena de papeles y apuntes conteniendo las ideas de este hombre excepcional, muchas de las cuales deberían esperar siglos para demostrar su factibilidad e incluso su necesidad; llegó incluso, en esta época, a concebir la idea de hacer casas prefabricadas. Sólo por las tres telas que eligió para que lo acompañasen en su última etapa, la Gioconda, el San Juan y Santa Ana, la Virgen y el Niño, puede decirse que Leonardo poseía entonces uno de los grandes tesoros de su tiempo.
El 2 de mayo de 1519 murió en Cloux; su testamento legaba a Melzi todos sus libros, manuscritos y dibujos, que éste se encargó de retornar a Italia. Como suele suceder con los grandes genios, se han tejido en torno a su muerte algunas leyendas; una de ellas, inspirada por Vasari, pretende que Leonardo, arrepentido de no haber llevado una existencia regido por las leyes de la Iglesia, se confesó largamente y, con sus últimas fuerzas, se incorporó del lecho mortuorio para recibir antes de expirar, los sacramentos.
Ludwig van Beethoven

(Bonn, actualmente Alemania, 1770 - Viena, 1827) Compositor alemán. Nacido en el seno de una familia de origen flamenco, su padre, ante las evidentes cualidades para la música que demostraba el pequeño Ludwig, intentó hacer de él un segundo Mozart, aunque con escaso éxito.
La verdadera vocación musical de Beethoven no comenzó en realidad hasta 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian Gottlob Neefe, quien se convirtió en su maestro. Él fue, por ejemplo, quien le introdujo en el estudio de Bach, músico al que Beethoven siempre profesaría una profunda devoción.
Miembro de la orquesta de la corte de Bonn desde 1783, en 1787 Ludwig van Beethoven realizó un primer viaje a Viena con el propósito de recibir clases de Mozart. Sin embargo, la enfermedad y el posterior deceso de su madre le obligaron a regresar a su ciudad natal pocas semanas después de su llegada.
En 1792 Beethoven viajó de nuevo a la capital austriaca para trabajar con Haydn y Antonio Salieri, y se dio a conocer como compositor y pianista en un concierto que tuvo lugar en 1795 con gran éxito. Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796 y que desde 1815 le privó por completo de la facultad auditiva.
Los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados también por la soledad y una progresiva introspección, pese a lo cual prosiguió su labor compositiva, e incluso fue la época en que creó sus obras más impresionantes y avanzadas.
Obras de Ludwig van Beethoven
La tradición divide la carrera de Beethoven en tres grandes períodos creativos o estilos, y si bien el uso los ha convertido en tópicos, no por ello resultan menos útiles a la hora de encuadrar su legado.
La primera época abarca las composiciones escritas hasta 1800, caracterizadas por seguir de cerca el modelo establecido por Mozart y Haydn y el clasicismo en general, sin excesivas innovaciones o rasgos personales. A este período pertenecen obras como el célebre Septimino o sus dos primeros conciertos para piano.
Una segunda manera o estilo abarca desde 1801 hasta 1814, período este que puede considerarse de madurez, con obras plenamente originales en las que Ludwig van Beethoven hace gala de un dominio absoluto de la forma y la expresión (la ópera Fidelio, sus ocho primeras sinfonías, sus tres últimos conciertos para piano, el Concierto para violín).
La tercera etapa comprende hasta la muerte del músico y está dominada por sus obras más innovadoras y personales, incomprendidas en su tiempo por la novedad de su lenguaje armónico y su forma poco convencional; la Sinfonía n.º 9, la Missa solemnis y los últimos cuartetos de cuerda y sonatas para piano representan la culminación de este período y del estilo de Ludwig van Beethoven.
En estas obras, Beethoven anticipó muchos de los rasgos que habían de caracterizar la posterior música romántica e, incluso, la del siglo XX. La obra de Ludwig van Beethoven se sitúa entre el clasicismo de Mozart y Haydn y el romanticismo de un Schumann o un Brahms . No cabe duda que, como compositor, señala un antes y un después en la historia de la música y refleja, quizá como ningún otro –a excepción de su contemporáneo Francisco de Goya–, no sólo el cambio entre el gusto clásico y el romántico, entre el formalismo del primero y el subjetivismo del segundo, sino también entre el Antiguo Régimen y la nueva situación social y política surgida de la Revolución Francesa.
Efectivamente, en 1789 caía La Bastilla y con ella toda una concepción del mundo que incluía el papel del artista en su sociedad. Siguiendo los pasos de su admirado Mozart, Ludwig van Beethoven fue el primer músico que consiguió independizarse y vivir de los encargos que se le realizaban, sin estar al servicio de un príncipe o un aristócrata, si bien, a diferencia del salzburgués, él consiguió triunfar y ganarse el respeto y el reconocimiento de sus contemporáneos.
PINTURA RUPESTRE

La pintura rupestre es un concepto referido a una de las manifestaciones artísticas más antiguas de las que se tiene constancia, ya que, al menos, existen testimonios datados hasta los 40.000 años de antigüedad, es decir, durante la última glaciación. Por otra parte, aunque la pintura rupestre es esencialmente una expresión espiritual primitiva, ésta se puede ubicar en casi todas las épocas de la Historia del ser humano y en todos los continentes exceptuando la Antártida.
La palabra «rupestre» deriva del latín: rupes=roca, pero también se entiende como sinónimo de primitivo. De modo que, en un sentido estricto, rupestre haría referencia a cualquier actividad humana sobre los muros de cavernas, covachas, abrigos rocosos e, incluso farallones o barrancos, etc. Desde este aspecto, es prácticamente imposible aislar las manifestaciones pictóricas de otras técnicas como el grabado, las insculturas y Petroglifo: grabado sobre piedra por percusión o erosión. Al estar protegidas de la erosión por la naturaleza del soporte, las pinturas rupestres han resistido el pasar de los siglos.
Estas pinturas —y las otras manifestaciones asociadas— revelan que el ser humano, desde tiempos prehistóricos, organizó un sistema de representación artística, se cree, en general, que eran realizados con fines religiosos.Dado el alcance cronológico y geográfico de este fenómeno, es difícil, por no decir, imposible, proponer generalizaciones. Por ejemplo, en ciertos casos las obras rupestres se dan en zonas recónditas de la cueva o en lugares difícilmente accesibles; hay otros, en cambio, en los que éstas están a la vista y en zonas expeditas y despejadas. Cuando la decoración está apartada de los sitios ocupados por el asentamiento se plantea el concepto de santuario cuyo carácter latente subraya su significado religioso o fuera de lo cotidiano. En los casos en los que la pintura aparece en contextos domésticos es necesario replantear esta noción y considerar la completa integración del arte, la religión y la vida cotidiana del ser humano primitivo.
DANZA

La danza es la ejecución de movimientos acompañados con el cuerpo, los brazos y las piernas.La danza ha formado parte de la historia de la Humanidad desde tiempo inmemorial.
Los primeros antecedentes los encontramos en las pinturas rupestres. La historia de la danza refleja los cambios de las relaciones del pueblo con su conocimiento del mundo, por esta razón, se supone que las primeras danzas tuvieron un carácter religioso. Había danzas al sol, a la luna, a la lluvia y a todos los astros importantes, también se hacían danzas a los animales, y a la siembra, cuando se volvieron sedentarios. El tipo de danza que tuvo mayor importancia en los pueblos antiguos fue la danza de iniciación, que era usada para celebrar un nuevo ciclo de vida, prácticamente todos los pueblos antiguos y aún en la actualidad, tienen de este tipo de danza. Teóricamente, se pueden distinguir varios tipos de danzas ejecutadas por los pueblos antiguos, muchas de ellas subsisten en los pueblos aborígenes del mundo, son principalmente, danzas animales, astrales, medicinales, de fecundidad, guerreras, nupciales y de iniciación.
En el antiguo Egipto, las danzas ceremoniales fueron instituidas por los faraones. Estas danzas, que culminaban en ceremonias representando la muerte y la reencarnación del dios Osiris, se fueron haciendo cada vez más complejas, hasta el punto de que sólo podían ser ejecutadas por profesionales altamente calificados.
En la Antigua Grecia,valoraban mucho las artes en general pero la música y la danza destacaban por encima de otras. Se danzaba en honor del dios Baco, en las llamadas bacanales. Estas danzas incluían, eventualmente, música y distintas figuras de la mitología clásica que eran representados por actores y bailarines entrenados. A finales del siglo V a. C. estas danzas comenzaron a formar parte de la escena social y política de la antigua Grecia.
Entre los romanos, la aceptación de la danza por parte de los poderes públicos fue decayendo. La cristianización del Imperio Romano introdujo una nueva era en la que el cuerpo, la sexualidad y la danza resultaron unidas y fueron objeto de controversia y conflictos.
EL CUERVO
Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)
el cuervo
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)
el cuervo
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
EDGAR ALLAN POE

Edgar Allan Poe (Boston, 19 de enero de 1809 - Baltimore, 7 de octubre de 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción.[1] Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él consecuencias desastrosas.[2]
Fue bautizado como Edgar Poe en Boston, Massachusetts, y sus padres murieron cuando era niño. Fue recogido por un matrimonio adinerado de Richmond, Virginia, Frances y John Allan, aunque nunca fue adoptado oficialmente. Pasó un curso académico en la Universidad de Virginia y posteriormente se enroló, también por breve tiempo, en el ejército. Sus relaciones con los Allan se rompieron en esa época, debido a las continuas desavenencias con su padrastro, quien a menudo desoyó sus peticiones de ayuda y acabó desheredándolo. Su carrera literaria se inició con un libro de poemas, Tamerlane and Other Poems (1827).
Por motivos económicos, pronto dirigió sus esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. Debido a su trabajo, vivió en varias ciudades: Baltimore, Filadelfia y Nueva York. En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que contaba a la sazón 13 años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: "El cuervo". Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. El gran sueño del escritor, editar su propio periódico (que iba a llamarse The Stylus), nunca se cumplió.[3]
Murió el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas 40 años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis y otras causas.[4]
La figura del escritor, tanto como su obra, marcó profundamente la literatura de su país y puede decirse que de todo el mundo. Ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa y, a través de ésta, en el surrealismo, pero su impronta llega mucho más lejos: son deudores suyos toda la literatura de fantasmas victoriana y, en mayor o menor medida, autores tan dispares e importantes como Charles Baudelaire, Fedor Dostoyevski,[5] [6] [7] Franz Kafka,[8] H. P. Lovecraft, Ambrose Bierce, Guy de Maupassant, Thomas Mann,[9] Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, etc. El poeta nicaragüense Rubén Darío le dedicó un ensayo en su libro Los raros.
Poe hizo incursiones asimismo en campos tan dispares como la cosmología y la criptografía. Su trabajo ha sido asimilado por la cultura popular a través de la literatura, la música, tanto moderna como clásica, el cine (por ejemplo, las muchas adaptaciones de sus relatos realizadas por el director estadounidense Roger Corman), el cómic, la pintura (varias obras de Gustave Doré, v. gr.) y la televisión (cientos de adaptaciones, como las españolas para la serie Historias para no dormir). (Véase Repercusión de Edgar Allan Poe.)
En una de sus cartas, dejó escrito:
Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro.
POESIA CHINA
Existen dos tradiciones en la literatura china: la literaria y la popular o coloquial. La última se remonta a más de mil años antes de la era cristiana y ha existido hasta nuestros días. En un principio consistió en poesía, más tarde en teatro y novela, y después fue incorporando obras históricas, relatos populares y cuentos. Los intelectuales de la clase oficial, que eran los que dictaban los gustos literarios, no la creyeron digna de estudio y la consideraron inferior durante mucho tiempo. Su estilo brillante y refinado marca los principios de la tradición literaria ortodoxa, que comenzó hace 2.000 años. Hasta el siglo XX, la literatura popular no obtuvo el reconocimiento de la clase intelectual.
La literatura china puede dividirse en tres grandes épocas históricas, que se corresponden, más o menos, con las de la historia de la literatura occidental: la época clásica, que abarca desde el siglo VI a. C. hasta el siglo II d. C.; la medieval, desde el siglo III hasta el final del siglo XII, y la moderna, desde el siglo XIII hasta nuestros días.
Los ejemplos más antiguos de escritura china son inscripciones en huesos y caparazones de tortuga, que datan probablemente del siglo XIV a. C. Representan divinizaciones dedicadas a los reyes de la dinastía Shang (c. 1766-c. 1027 a. C.), la primera dinastía conocida. Aunque no puede considerarse literatura en el sentido estricto de la palabra, estas inscripciones representan los ejemplos más antiguos de escritura china, que sirvieron de punto de partida para toda la literatura posterior.
La época clásica de la literatura china se corresponde con la de la literatura griega y romana. Las etapas de formación tuvieron lugar del siglo VI al IV a. C., en los tiempos de la dinastía Chou (c. 1027-256 a. C.). De esta época son las obras de Confucio, Mencio, Laozi, Zhuangzi y otros muchos grandes filósofos chinos. Culminó con la recopilación de los llamados ‘cinco clásicos’, o clásicos confucianos, y otros tratados filosóficos. En los siglos siguientes a la época clásica se fijó el modelo confuciano y el confucianismo se convirtió en la enseñanza ortodoxa, que marca la tradición clásica que ha perdurado hasta nuestro siglo.
* Poesía
La obra poética más importante del periodo clásico fue el Shijing (Libro de las odas o Clásico de la poesía), antología de poemas antiguos escritos en versos de cuatro palabras y compuestos en su mayoría entre los siglos X y VII a. C. El Shijhing se considera el tercero de los cinco clásicos; la leyenda dice que fue el mismo Confucio quien seleccionó y editó los 305 poemas que forman la obra. En lugar de glorificar a dioses y héroes, como era costumbre en otras culturas, muchos de estos poemas cantan la vida diaria de los campesinos, sus tristezas y alegrías, sus ocupaciones y fiestas. Estos poemas, que constituyen la mitad del libro, marcan el comienzo de la tradición popular de la poesía china y se caracterizan por la simplicidad de lenguaje y sentimientos. La otro mitad del Shijing contiene canciones elegíacas y poemas cortesanos. Estas canciones y poemas muestran un relato colorista de la vida y costumbres de la nobleza feudal china, de la misma manera que los poemas populares describen la vida sencilla y agradable de los campesinos. Los poemas cortesanos se cantaban y acompañaban con danzas; la poesía y la música chinas han estado unidas desde tiempos remotos.
El estilo aristocrático o cortesano alcanza su máxima expresión con los poemas conocidos por elegías de Chu, estado feudal al sur de China central, que fue la tierra de Qu Yuan, primer gran poeta chino. Noble de nacimiento, Qu Yuan escribió Lisao (Dolor de la lejanía), largo poema autobiográfico lleno de alusiones históricas, alegorías y símiles, expresadas en verso, que trata de la revelación íntima de un alma poética atormentada por su fallida búsqueda de un ideal. Otros poemas de Qu Yuan son igualmente ricos en imágenes y sentimientos y están escritos en un tono romántico, completamente diferente del de la poesía sencilla y realista del Shijing.
Durante los 400 años de la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.), las tendencias realista y romántica dieron lugar a escuelas poéticas. Los versos de Chu, de formas irregulares, fueron el comienzo de un nuevo género literario, el fu, o poema en prosa. Más tarde, la poesía china se enriqueció con canciones populares recogidas por el Yüeh-fu, una institución fundada en el siglo II a. C.
* Prosa
Los primeros trabajos en prosa forman, junto con el Shijing, los cinco clásicos. Son el I Ching (Libro de las mutaciones), el Shujing (Libro de los documentos), un conjunto de documentos de estado antiguos; el Liji (Memoria sobre los ritos), colección de códigos gubernamentales y rituales, y el Chunqiu (Anales de la primavera), la historia del estado de Lu desde 722 hasta 481 a. C. Desde el siglo VI hasta el III a. C., se escribieron las primeras grandes obras de la filosofía china, como los Analectas de Confucio, aforismos recopilados por sus discípulos; los elocuentes debates de Mencio, discípulo de Confucio; el Doodejing (Clásico de la forma y su virtud), atribuido a Laozi, fundador del taoísmo, y los ensayos de Zhuangzi, el otro gran filósofo taoísta. También son importantes, no sólo por su prosa sino por su aportación filosófica, los ensayos de Mozi, Xunzi y Han Fei Zi. El Shiji (Memorias históricas) de Sima Qian, gran obra sobre la historia de China hasta la dinastía Han, sirvió de modelo de una larga serie de historias dinásticas durante 2.000 años. En filosofía política y moral, los confucianos sentaron las bases de la tradición literaria de la prosa china, adoptando un lenguaje literario propio, diferente del lenguaje hablado. Bajo la dinastía Han, los intelectuales y eruditos formaron parte de la burocracia estatal. Alcanzar ciertos cargos oficiales, pasó a depender de los conocimientos que se tuvieran de los clásicos confucianos. Esta práctica continuó, con algunas interrupciones, hasta el siglo XX d. C. y elevó la tradición literaria a culto nacional.
La literatura china puede dividirse en tres grandes épocas históricas, que se corresponden, más o menos, con las de la historia de la literatura occidental: la época clásica, que abarca desde el siglo VI a. C. hasta el siglo II d. C.; la medieval, desde el siglo III hasta el final del siglo XII, y la moderna, desde el siglo XIII hasta nuestros días.
Los ejemplos más antiguos de escritura china son inscripciones en huesos y caparazones de tortuga, que datan probablemente del siglo XIV a. C. Representan divinizaciones dedicadas a los reyes de la dinastía Shang (c. 1766-c. 1027 a. C.), la primera dinastía conocida. Aunque no puede considerarse literatura en el sentido estricto de la palabra, estas inscripciones representan los ejemplos más antiguos de escritura china, que sirvieron de punto de partida para toda la literatura posterior.
La época clásica de la literatura china se corresponde con la de la literatura griega y romana. Las etapas de formación tuvieron lugar del siglo VI al IV a. C., en los tiempos de la dinastía Chou (c. 1027-256 a. C.). De esta época son las obras de Confucio, Mencio, Laozi, Zhuangzi y otros muchos grandes filósofos chinos. Culminó con la recopilación de los llamados ‘cinco clásicos’, o clásicos confucianos, y otros tratados filosóficos. En los siglos siguientes a la época clásica se fijó el modelo confuciano y el confucianismo se convirtió en la enseñanza ortodoxa, que marca la tradición clásica que ha perdurado hasta nuestro siglo.
* Poesía
La obra poética más importante del periodo clásico fue el Shijing (Libro de las odas o Clásico de la poesía), antología de poemas antiguos escritos en versos de cuatro palabras y compuestos en su mayoría entre los siglos X y VII a. C. El Shijhing se considera el tercero de los cinco clásicos; la leyenda dice que fue el mismo Confucio quien seleccionó y editó los 305 poemas que forman la obra. En lugar de glorificar a dioses y héroes, como era costumbre en otras culturas, muchos de estos poemas cantan la vida diaria de los campesinos, sus tristezas y alegrías, sus ocupaciones y fiestas. Estos poemas, que constituyen la mitad del libro, marcan el comienzo de la tradición popular de la poesía china y se caracterizan por la simplicidad de lenguaje y sentimientos. La otro mitad del Shijing contiene canciones elegíacas y poemas cortesanos. Estas canciones y poemas muestran un relato colorista de la vida y costumbres de la nobleza feudal china, de la misma manera que los poemas populares describen la vida sencilla y agradable de los campesinos. Los poemas cortesanos se cantaban y acompañaban con danzas; la poesía y la música chinas han estado unidas desde tiempos remotos.
El estilo aristocrático o cortesano alcanza su máxima expresión con los poemas conocidos por elegías de Chu, estado feudal al sur de China central, que fue la tierra de Qu Yuan, primer gran poeta chino. Noble de nacimiento, Qu Yuan escribió Lisao (Dolor de la lejanía), largo poema autobiográfico lleno de alusiones históricas, alegorías y símiles, expresadas en verso, que trata de la revelación íntima de un alma poética atormentada por su fallida búsqueda de un ideal. Otros poemas de Qu Yuan son igualmente ricos en imágenes y sentimientos y están escritos en un tono romántico, completamente diferente del de la poesía sencilla y realista del Shijing.
Durante los 400 años de la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.), las tendencias realista y romántica dieron lugar a escuelas poéticas. Los versos de Chu, de formas irregulares, fueron el comienzo de un nuevo género literario, el fu, o poema en prosa. Más tarde, la poesía china se enriqueció con canciones populares recogidas por el Yüeh-fu, una institución fundada en el siglo II a. C.
* Prosa
Los primeros trabajos en prosa forman, junto con el Shijing, los cinco clásicos. Son el I Ching (Libro de las mutaciones), el Shujing (Libro de los documentos), un conjunto de documentos de estado antiguos; el Liji (Memoria sobre los ritos), colección de códigos gubernamentales y rituales, y el Chunqiu (Anales de la primavera), la historia del estado de Lu desde 722 hasta 481 a. C. Desde el siglo VI hasta el III a. C., se escribieron las primeras grandes obras de la filosofía china, como los Analectas de Confucio, aforismos recopilados por sus discípulos; los elocuentes debates de Mencio, discípulo de Confucio; el Doodejing (Clásico de la forma y su virtud), atribuido a Laozi, fundador del taoísmo, y los ensayos de Zhuangzi, el otro gran filósofo taoísta. También son importantes, no sólo por su prosa sino por su aportación filosófica, los ensayos de Mozi, Xunzi y Han Fei Zi. El Shiji (Memorias históricas) de Sima Qian, gran obra sobre la historia de China hasta la dinastía Han, sirvió de modelo de una larga serie de historias dinásticas durante 2.000 años. En filosofía política y moral, los confucianos sentaron las bases de la tradición literaria de la prosa china, adoptando un lenguaje literario propio, diferente del lenguaje hablado. Bajo la dinastía Han, los intelectuales y eruditos formaron parte de la burocracia estatal. Alcanzar ciertos cargos oficiales, pasó a depender de los conocimientos que se tuvieran de los clásicos confucianos. Esta práctica continuó, con algunas interrupciones, hasta el siglo XX d. C. y elevó la tradición literaria a culto nacional.
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